Queridos lectores, ha arribado el tiempo de abandonar la autopista dialéctica al infierno para desviarme por la pedregosa senda soleada: la angosta vereda de la palabra bondadosa. Destruir es de una facilidad pasmosa; construir, de una ventura poderosa. Sin más digresiones innecesarias, procederé a analizar, en términos generales, la serie más maravillosa que Netflix ha estrenado hasta la época. Una producción cuyos ingredientes esenciales—amor, piedad, empatía, amistad, altruismo, honestidad, inocencia y libertad—conforman la moralidad a la que todo humano debe aspirar. (Crítica libre de SPOILER)
