Confusión total. Así se quedan todas nuestras sensaciones tras capítulos como éste. American Horror Story ha conseguido volver a esa magnífica serie que solía ser antes de la locura de Coven: caos total en el telespectador. Ese sentimiento de estar muy destrozado interiormente tras acabar el capítulo y, aún así, saber que han pasado muchísimas cosas y que en cierto modo disfrutas de la dinámica del capítulo. Ese sentimiento que parecía casi perdido. De verdad, qué impresión de capítulo. Firma de la casa de principio a fin.
