Hace 37 añitos, la ABC emitía el piloto de una soap opera llamada Dinastía, uno de esos culebrones que solían enganchar a amas de casa aburridas de su vida cotidiana y a hombres de dudosa sexualidad. Las peleas de gatas en la piscina entre Alexis y Krystle o las más que cantosas transformaciones faciales de la mayoría de los personajes eran y serán iconos de la televisión estadounidense. Varias décadas después, The CW cumple con las expectativas y nos trae una serie que supera holgadamente a la ya estrenada en los años 80: Dynasty.
