Never have I ever es la nueva fantasía de Netflix

29/4/20


Son muchas las críticas que le llueven a Netflix: que no le tiembla la mano a la hora de cancelar buenas series (One day at a time, The OA, Sense8...), que prima la cantidad a la calidad, que produce a tanta velocidad que sus nuevas series "pasan de moda" en dos semanas... y puede que haya un poquito de verdad en todo eso, pero no menos cierto es que también tiene muchos méritos; y uno de ellos, innegable a mi parecer, es que es un todoterreno a la hora de producir "series juveniles" endiabladamente divertidas con una representación LGTB y racial que es gloria. Gloria.

Primero fue Sex Education, luego I'm not okay with this (una agradable sorpresa que se ve, literalmente, en un suspiro) y ahora estamos con Never have I ever, creada por Mindy Kaling. La propia autora ha volcado mucho de sí misma, de su experiencia como mujer indioamericana, en la chica protagonista: Devi es nacida de padres indios, pero criada en Estados Unidos y completamente "americanizada", reflejando así un contraste entre las dos culturas que aporta a la serie un enfoque bastante original y diferente al que estamos acostumbrados.

No obstante, por lo demás -todo hay que decirlo- no es precisamente rompedora: el concepto de la serie en sí mismo está muy trillado. ¿Cuántas series de adolescentes en el instituto hemos visto? Ya he perdido la cuenta. Y, sin embargo, resulta fresca y divertidísima. Los personajes parten de clichés (difícil, a estas alturas, no partir de ellos), pero Devi resulta entrañable y única. Una chica insegura, competitiva, que se siente fea -ojo al trasfondo racial, la crítica es fuerte-, y que solo quiere... que la quieran, como cualquier adolescente. 


Lo mejor de este tipo de series de Netflix -ya son, prácticamente, un género propio- es que tienen, como decía, un profundo trasfondo. Tras toda esa aparente banalidad, esa frivolidad y gilipolleces adolescentes, se esconde muchísima inteligencia emocional. Es un guion que está muy bien pensado. A lo largo de la serie se exploran temas como el trauma, la pérdida, el racismo, y todo ese aluvión de emociones propias de adolescentes (y, desde luego, no tan adolescentes): inseguridad, complejos, soledad, necesidad de encajar...

Las críticas por su forma de producir series le seguirán lloviendo a Netflix mientras el mundo siga siendo mundo, pero por mi parte no tengo ahora mismo ninguna que hacer. Me centro en lo que importa: que ya tenemos otra nueva serie inteligente y refrescante que veremos en un suspiro. Y será solo un suspiro, pero qué suspiro.


Isidro López (@Drolope)

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