¿Es lícito criticar a Amenábar la falta de "representación gay" en su cine?

20/5/20


Cuando un artista es LGTB, es inevitable que su condición sexual sea comentada por el público y en entrevistas, lo quiera él o no (lo siento, Blas Cantó). En el caso de Amenábar, la cuestión viene de largo; siempre me ha parecido un tema interesantísimo la cuestión de las críticas a su cine por la falta de personajes LGTB. Son muchos quienes le "afean" que, siendo él mismo gay, apenas tenga personajes homosexuales en su cine. Y este es un tema sobre el que me gustaría reflexionar con vosotros, porque me resulta difícil y no veo respuestas fáciles.

Partimos de unas bases muy claras: Amenábar es un director que puede hablar de lo que quiera en su cine. Faltaría más. Pedirle a él que, por ser gay, cuente "historias gays", puede parecer una idea tan ridícula y rancia que se desmonta por sí sola. Creo que, hasta aquí, todos estaremos de acuerdo. Pero lo cierto es que la cuestión no es tan simple y va más allá.

"Supongo que debo ser poco activista"


En esta interesante entrevista en 'Shangay', que os recomiendo leer, el director de Mientras dure la guerra bromea con que "debe ser poco activista", en alusión a esa falta de personajes LGTB en su cine. Explica que, hasta la fecha, ninguna historia "sobre el colectivo" le ha interesado lo suficiente, aunque asegura tener en mente algunas muy buenas que "cogen el tema de la homosexualidad por los cuernos" y que podrían materializarse en películas en un futuro impreciso.

Muy bien. De nuevo, reconocemos que él tiene libertad creativa para contar lo que le dé la gana en sus películas. Preguntar "¿por qué no hay gays?" no es el enfoque adecuado; creo que el quid de la cuestión está en que nos preguntemos por qué todos son heterosexuales. Y es que tenemos la heteronormatividad tan interiorizada que creemos que lo "normal", lo "natural", es que todos los personajes de un reparto sean heterosexuales, aunque eso no se corresponda ni en lo más mínimo con la realidad.

"En el cine todo son decisiones, y todo es político. 
No puedes mantenerte al margen"

Pero lo cierto es que -y aquí es donde quería llegar- si todos los personajes de su cine son heterosexuales, es porque él ha tomado la decisión de que así lo sean. La heterosexualidad no les ha venido como caída del cielo: él les ha escrito así. En la cotidianidad de su vida coexiste con amantes y amigos gays, pero elige escribir solo heterosexuales. Él está así, de forma pro-activa y deliberada, invisibilizando a las personas LGTB de su cine. Tanto en la vida como en el cine, todo son decisiones, y todo es político. No puedes mantenerte al margen. Escribir solo sobre heterosexuales supone dejar en la sombra a los homosexuales, es así de simple.

Hay algo en el cine de Amenábar que no me encaja. Muchas de sus películas podrían tener el mismo argumento si ciertos personajes, en lugar de ser heterosexuales, fuesen LGTB; la homosexualidad no necesariamente tiene que afectar al desarrollo de la trama y puede ser una característica más del personaje, como que tenga el pelo negro o le guste hacer sudokus. Y ya me resulta antinatural que en cualquier película con un gran reparto no haya un solo personaje LGTB (hola, existimos), pero es que si el mismo director lo es... ¿No sería más fácil para él escribir, al menos alguna vez, sobre personajes con su misma condición sexual en lugar de imaginárselos con una que no tiene? Me resulta artificial que un director gay escriba únicamente sobre romances heterosexuales; me pongo en su piel y me cuesta imaginarlo.

Representar personajes LGTB, en definitiva, no es cumplir con un "cupo" ni con ninguna "corrección política": es algo tan sencillo como ser fiel a la verdad. ¿Alguien vería lógico que no se representasen personas rubias, o solteras, ancianas, con barbas? Hoy en día, el elenco de Friends reconoce que, de hacerse hoy, la serie no tendría seis protagonistas blancos, porque es una representación irreal de la sociedad norteamericana. Sucede lo mismo con los personajes LGTB, cuya problemática en torno a su representación ya analicé más en exhaustividad en este artículo.

¿Un quiero y no puedo?


¿Por qué Amenábar, entonces, hace heterosexuales a todos sus protagonistas? Podríamos estar elucubrando todo el día pero, en mi opinión, la cuestión es simple y se reduce a lo de siempre: los dineros. Amenábar tiene que pensar, ante todo, en ser comercial. Seguro que él es el primero que quisiera vivir en un mundo no heteronormativo, sin homofobia, donde los personajes LGTB se representasen en proporciones justas y con naturalidad y no hubiese críticas por ello. Pero lo cierto es que no vivimos en ese mundo ideal.

Valorando solo su cine, es inevitable constatar que las películas de Amenábar forman parte de ese engranaje, de esa estructura heteronormativa que perpetúa mentalidades anti-LGTB, relegando a los homosexuales a ser el "otro" constante. Se dan así curiosas paradojas: a nadie extraña un vacío LGTB en una película, pero a muchísima gente le parecerá "demasiado" que haya un par de personajes homosexuales. Y no sé vosotros, pero yo veo gays y bisexuales por todas partes, pero ello no está normalizado ni reflejado en el cine, las series y los medios.

Escribía hace poco, en la crítica de Onward, que Disney-Pixar parece estar sacando la patita para anunciar que, algún día, podríamos tener una princesa lesbiana. No dejaría de ser, hoy por hoy, un suicidio comercial: países como China vetarían una película así. Pero si no seguimos dando esos pasos en la buena dirección, nunca terminaremos siendo libres del todo. Y aunque no es justo, desde luego, exigirle nada a ningún director por ser LGTB, no menos cierto es admitir que hay un problema mucho más grande que ningún individuo concreto y que Amenábar forma parte de él.


Isidro López (@Drolope)

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