Call me by your name ¿censurar sexo gay para contar una historia de amor universal?

26/5/20

Elio y Oliver en 'Call me by your name'

El próximo 11 de junio por fin sale a la venta 'Find me', la segunda parte de la novela en que se basa Call me by your name. La continuación de la relación entre Elio y Oliver, tanto por escrito como en el cine, está siendo esperada con muchísima expectación. Me cuesta recordar una historia de amor que en los últimos años haya generado tantísimo entusiasmo en el público general. Y quizá se debe a que Call me by your name, por su propia estructura, es un romance con el que se puede "identificar" cualquier espectador, y no solo los LGTB. Para bien y para mal.

El sueño de verano que todos querríamos vivir

Oliver mete mano a Elio en 'Call me by your name'

Recuerdo el día en que vi Call me by your name en el cine. La sala estaba abarrotada, y más de uno y más de dos acabaron con los ojos llenos de lágrimas. Algunos dirían que fue lenta, pero la gran mayoría nos quedamos como hipnotizados por una película que era un sueño de verano: la casa de los intelectuales que hablan idiomas, el aprendiz atractivo y seductor, los bailes en las noches iluminadas, las tardes en los prados verdes al sol. Call me by your name parece un cuadro impresionista, con todas esas pinceladas de luces y colores.

Y lo cierto es que, a diferencia de otras clásicas como Brokeback Mountain (2005) y Carol (2015), en Call me by your name no hay conflicto por la sexualidad de los personajes. La Italia de esos años, desde luego, no es la mayor aliada LGTB del momento, pero la película no se centra en la opresión estructural a las personas LGTB, y eso resulta increíblemente refrescante. 

Call me by your name trata, sencillamente, sobre el amor. La atracción que va creciendo entre ambos, ese erotismo tan elegante que lo impregna todo, es el corazón de la película. Incluso el famoso discurso del padre de Elio, aunque con un claro subtexto homosexual, va dirigido más bien a decirle a su hijo que no se reprima y sea valiente, que viva el amor porque el tiempo no perdona y la vida se pasa -palabras con las que podría identificarse tanto un heterosexual como un homosexual-.

Puedes ser gay pero no demasiado, gracias

Beso de Oliver y Elio en 'Call me by your name'

Todo en Call me by your name está enfocado hacia un "público universal". La falta de escenas de sexo explícito entre Elio y Oliver es la prueba de ello. El director, Luca Guadagnino, podrá decir que no rodó escenas de sexo porque "eso pertenecía a la intimidad de los personajes", pero todos sabemos que su excusa ridícula esconde otra realidad: rodar escenas de sexo homosexual hubiera sido ir demasiado lejos.

Porque la película quería, como decía, llegar al mayor público posible, y el espectador heterosexual medio no se hubiera "identificado" tanto con ese tipo de escenas. Que veamos más sexo entre Elio y Marzia que entre Elio y su amor (algo incomprensible) habla por sí solo de lo normalizadas que están las escenas de sexo heterosexual en el cine y lo espinoso que aún resulta rodar sexo gay en una película con vocación de llegar a un público de masas más amplio.

Resulta extraño, en efecto, que una novela tan erótica, con tantas escenas de sexo explícito, haya sido adaptada sin mostrar ni una sola de ellas. Creo que pocos dudan que, en caso de haber sido un romance entre un hombre y una mujer, hubiéramos visto mucho más de eso. Así que, a día de hoy, solo nos queda aguardar esa segunda parte y desear que, además de volver a ser una gran (aunque incompleta) película, se atreva a ser un poco más transgresora y dé ese paso que no se ha atrevido a dar en su primera parte.


Isidro López (@Drolope)

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