The Girlfriend Experience fascina y se ríe del slut-shaming

8/8/16

'The Girlfriend Experience', de Starz

Mucho se ha hablado estos meses de The Girlfriend Experience, una apuesta de Starz (creadora de otras series que también hablan del sexo sin tapujos, como Spartacus y Outlander) que ha maravillado a la crítica, con una protagonista, Riley Keough, a la que nadie ha dedicado aún una sola crítica negativa. ¡Y no seré yo el primero que lo haga! 

La nieta de Elvis Presley ya tuvo papeles en algunos pelotazos del cine como Magic Mike y Mad Max: Fury Road -fue la esposa guerrera pelirroja-, pero creo que todos estaremos de acuerdo en que su personaje en la serie de Starz ha sido uno de los mejores de su carrera. A través de Christine Reade, The Girlfriend Experiencie nos ha hablado de importantes conceptos como la hipocresía, la sexualidad, el machismo, e incluso la sociopatía. Y, al final del día, el gran enigma, la gran pregunta que nos queda por responder, es... ¿quién es Christine? ¿Es realmente, como se atreve a insinuar la propia serie, la Ted Bundy femenina? Durante este artículo trataré de dar respuesta a esas preguntas, con algunos spoilers importantes de los 13 episodios:

Soy prostituta... ¿y qué?


'The Girlfriend Experience', de Starz

El tema de la prostitución siempre me ha parecido especialmente interesante, ya sea cuando se muestra de ella su cara más dura (Monster, 2003), o cuando se opta en cambio por tratar el tema de una forma mucho más distendida y amable, como en la serie británica Secret Diary of a Call Girl. Lo que convierte a The Girlfriend Experience es una serie diferente es, quizá, esa falta aparente de emociones en su protagonista, tanto negativas como positivas: Christine es una mujer fría, solitaria, metódica, que valora su tiempo, disfruta del sexo y, sobre todo, disfruta tener el control.

Se la acusa de ser egoísta, manipuladora; incluso se la compara, como decía, con Ted Bundy, un famoso asesino en serie de Estados Unidos que fue conocido por su absoluta frialdad y carisma. Pero yo me pregunto: ¿se la habría acusado de todas estas cosas de haber sido un hombre? Una mujer tan seria y segura de su sexualidad es un elemento extraño para la sociedad; su jefe la tacha de "puta" mientras, después, trata de reconectar con su esposa y acaba masturbándose patéticamente con los (cortísimos) vídeos sexuales de Christine, fantaseando con dominarla él mismo; su madre dice que siempre fue una manipuladora que anheló atención de los demás -insisto, ¿criticaría eso de un hombre?-, pero lo cierto es que ella se preocupa más de las apariencias que de tratar de entenderla. ¿No será Christine tan solitaria porque es lo suficientemente inteligente como para comprender que la gente es hipócrita y da asco? Digo, pregunto


Se ha hablado maravillas de The Girlfriend Experience por su estética apagada y decadente, por ese genial contraste entre lo ardiente del sexo y la frialdad de las relaciones humanas; pero, si me quedo con algo de esta serie (aparte de con la genial actuación de Riley Keough), es por lo mucho que se ríe del slut-shaming, un concepto que, traducido al castellano, podría explicarse como el menosprecio hacia una mujer por tener sexo. En cierto momento -como era de esperar-, las dos vidas paralelas de Christine se entrecruzan de la manera más explosiva posible. La "puta" queda expuesta para su consiguiente humillación pública en la oficina. Es una carta muy trillada; de hecho, en un principio me decepcionó que los guionistas fueran a caer en ese cliché... de no ser porque supieron darle la vuelta de manera brillante.

Christine no se siente humillada. Ella es demasiado segura de sí misma como para caer en eso. La manera en que toma las riendas de la situación y juega con todos para terminar sablando un millón de dólares al bufete es absolutamente maravillosa y digna de aplaudir. Los cuchicheos y bromas de sus compañeros no pueden afectarla, porque ella cree, ella sabe, que es mejor que todos ellos. Tiene el control. Dejará la carrera de Derecho y terminará dedicándose plenamente al mundo de la prostitución de lujo. Pero a su manera. Su último cliente, que ni siquiera puede tocarla hasta que ella así lo permita, contrasta con ese cliente obsesivo del pasado que la obligó a decir ese humillante -y tan repetido a lo largo de la serie- "it turns me on". Quizá lo que The Girlfriend Experience nos está contando con esto es que Christine también ha logrado así el control absoluto de este mundillo... y de su propia vida; cuando su hermana, su confidente, se escandaliza por la verdad de su vida, Christine solo ríe. Porque ella sabe lo que quiere, y lo toma.

'The Girlfriend Experience', de Starz

No creo que Christine sea una sociópata. Porque ella nunca actuó con la intención directa de perjudicar a nadie: simplemente, como ella misma explicó a su jefe, se adaptó a las circunstancias y trató de sobrevivir lo mejor que pudo. El hecho de que se compare con un sociópata a una mujer que solo quiere disfrutar del sexo y tener el control es, de hecho, problemático en sí mismo y otro síntoma de lo machista que es la sociedad: algo que The Girlfriend Experience critica y refleja maravillosamente bien con el personaje de Christine y con el de Mary Lynn Rajskub (la famosa Chloe de 24).

The Girlfriend Experience es, a la hora de la verdad, la historia de una mujer que hace lo que quiere. ¿Es egoísta? Sí. ¿Manipuladora? Muchísimo. Pero también es un personaje con una seguridad en sí misma y en su sexualidad tan asombrosa que solo solemos verla en hombres. Y eso es algo que convierte a The Girlfriend Experience en una serie que nadie debería perderse.

PD: Starz ya ha confirmado que la serie tendrá segunda temporada, aunque tomará el modelo de las antologías que tan de moda están hoy en día (a lo American Horror Story), y contará una historia totalmente diferente. ¿Qué os parece esta idea?

'The Girlfriend Experience', de Starz


Isidro López (@Drolope)

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