The Leftovers es correcta, pero Damon Lidelof nunca nos explicará el misterio de la serie

18/7/14


Frío. Así es como se le queda el cuerpo a uno cuando se entera (gracias por la información, @Antow) de que Damon Lindelof, conocido por ser el creador de Lost y por encontrarse ahora tras la nueva y polémica The Leftovers, de HBO, ha decidido ir en esta ocasión con la verdad por delante y ha dejado bien claro que no tiene intención alguna de explicar el misterio que da forma a toda su serie. Esto quiere decir que nunca sabremos a dónde fue ese dos por ciento de la población mundial ni cómo desapareció, la cuestión que a priori me parece muchísimo más relevante que el por qué. Damon Lindelof planea centrarse en las consecuencias, quiere explorar todo lo que le ocurre a los que se quedan. Él tan solo contestará las preguntas que crea que puede resultar de interés responder. Y es algo totalmente loable; The Leftovers es su serie, hay que respetar la forma en que él quiere contar su historia, pero aún así y con todo, siendo The Leftovers tan correcta y disfrutable, creo que está cometiendo un error. No diré que su serie sea una tomadura de pelo, pero lo cierto es que nunca podrá sostenerse por la falta de coherencia narrativa.

Llegados a este punto, creo que sería interesante mencionar al señor King. Soy un gran fan de sus novelas, mi estantería da buena cuenta de ello, y me recuerda vagamente a Lindelof porque ambos juegan con grandes misterios y con el drama humano. Pero, y es un gran pero, Stephen King se moja y da respuestas donde Damon Lindelof no tiene imaginación para currárselas. Y aquí es donde los que le conozcáis bien estaréis pensando que las respuestas que King da son realmente ambiguas; y es cierto. Él también es muy selectivo y responde solo aquello que le parece interesante responder, pero lo hace. Ya puede estar contando la historia de un muñeco diabólico, que aun así es capaz de especificar que el muñeco ha llegado al desván de la tía Paqui en manos del cuñado Pepito que era marinero y lo trajo de una isla remota. Esto puede parecer una explicación cutre, pero es una explicación; solo tienes que echarle un poco de imaginación. En tu cabeza puedes imaginar el hilo de acontecimientos en cadena, llamémoslo efecto dominó, que ha ocurrido para que el muñeco esté ahí haciéndole la puñeta al protagonista. Puede haber otras preguntas que quedan en el aire, como el por qué el muñeco estaba maldito, pero la pregunta básica, el cómo, es respondida en todas sus novelas. Me la juego al decir eso, pero de verdad creo que es así. Lo que me molesta de Lindelof (todo esto venía a cuento realmente, no era simplemente yo divagando, lectores de poca fé) es que no es capaz de dar una respuesta ni siquiera a lo básico. De hecho, prácticamente todo queda sin respuesta. No hay más que ver su obra maestra, Lost, para darnos cuenta de que el cómo queda en el aire demasiadas veces. Un cómo más científico, podríamos llamarlo -más de cajón-, del tipo cómo ha llegado un faro a este extremo de la isla y no lo habíais visto en vuestra vida después de estar años aquí, patanes. Lindelof tiene ideas molonas, pero no pretende ni explicarlas remotamente, solo tratar de impactar con sus consecuencias, y eso me parece juego sucio y mediocre.


Esto no quiere decir que no haya espectadores que vayan a disfrutar como enanos The Leftovers sin importarles el cómo han desaparecido ni a dónde han ido estas personas. De hecho, recién visto el piloto, se percibe que la propia serie hace hincapié repetidas veces en que la desaparición de estas personas puede haber sido arbitraria. Pero eso sigue sin valerme. Por muy arbitraria que haya sido, algo tiene que haber impulsado esas desapariciones, ya sea un alienígena maligno o un proceso químico de combustión espontánea debido a la polución química. Lo que sea. Pero hasta la naturaleza tiene su efecto dominó. No puedes poner la pieza donde te apetezca sin más; si quieres que tu serie sea creíble, has de ir a por todas. Y yo no sé si podría disfrutar plenamente The Leftovers sabiendo que muchas cosas podrían pasar "porque sí" solo porque a Damon Lindelof le apetece sorprender al espectador o ver cómo sus personajes reaccionan ante un WTF cogido con pinzas. Eso le resta credibilidad a una serie. Porque sí, la ciencia ficción también puede ser creíble; yo soy de los que opinan que no todo vale en ciencia ficción. La ciencia ficción requiere de imaginación, fantasía y cierto grado de locura, pero también requiere sensatez.

Si Damon Lindelof no hubiera declarado tan alegremente sus intenciones de no explicar el misterio, probablemente ésta habría sido una crítica positiva de The Leftovers, donde habría hablado del potencial de la serie, de lo correcta que es y de lo exagerados que me parecen los palos tan extremos que ha recibido, pero ya habéis visto que no. Seguiré viéndola mientras siga siendo tan correcta, pero como sienta que me están tomando el pelo me bajaré del carro. No hay más que pensar en los perros que estuvieron presentes cuando las personas desaparecieron. Esos perros enloquecieron. Porque no comprendieron lo que pasó y volvieron a su estado primitivo. O eso he entendido. Pero vamos a ver. Los perros ven miles de cosas que no comprenden a lo largo de su vida, el hecho de que se hayan puesto así implica que algo perturbador, algo diferente, algo... algo ocurrió cuando este dos por ciento de la población mundial desapareció. ¿Qué algo? Nunca lo sabremos. Así que nunca sabremos qué le pasa a los perros a ciencia cierta. ¿Veis? Lindelof de nuevo, cortando el rollo. Gracias por nada, literalmente.

2 comentarios:

  1. Coincido con la crítica. A mí me ha gustado la serie y espero que la segunda temporada sea igual de buena que la primera.

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